La cirugía, la quimioterapia y la radiación pueden tener un impacto negativo directo (o mecánico) o indirecto (o metabólico) en el estado de nutrición. El éxito del tratamiento del cáncer estará determinado
por la capacidad del paciente para tolerar el tratamiento, el cual, a su vez, estará afectado por el estado
de nutrición anterior al mismo. El clínico debe evaluar el estado de nutrición de referencia y conocer
los posibles efectos de los diferentes tratamientos. Los pacientes que reciben tratamientos agresivos
contra el cáncer generalmente necesitan la gestión agresiva de la nutrición.


Cirugía

La cirugía suele ser la modalidad primaria de tratamiento para el cáncer. Aproximadamente 60%
de los individuos diagnosticados con cáncer se someterán a algún tipo de cirugía relacionada con éste.
[1] Los pacientes quirúrgicos desnutridos se encuentran en un riesgo creciente de morbilidad y mortalidad posoperatoria.
Deben tomarse medidas para intentar corregir las deficiencias de macronutrientes y micronutrientes nutricionales antes de la cirugía si el tiempo lo permite.[2]
Esto requiere la identificación y evaluación del problema, con el uso posible de suplementos nutricionales
de administración oral, soporte nutricional enteral o parenteral, o empleo de tratamientos farmacológicos
para estimular el apetito.[2]
La cirugía generalmente impone una respuesta metabólica inmediata que incrementa las necesidades energéticas y modifica las necesidades de nutrientes para la cicatrización de heridas y la recuperación
en un momento en que las necesidades y las condiciones de referencia no suelen satisfacerse.
Se aconseja la evaluación de la nutrición en la visita inicial. Los clínicos deben anticipar factores extras
de complicación como los efectos secundarios del tratamiento de modalidad combinada (quimioterapia
y radioterapia),[3] así como las crecientes necesidades nutricionales para tolerar estos tratamientos.


Quimioterapia

A diferencia de la cirugía y la radioterapia, la quimioterapia para el cáncer es un tratamiento sistémico,
que afecta a todo el cuerpo. [4] En consecuencia, supuestamente hay más efectos secundarios
con la quimioterapia que con la cirugía y la radioterapia. Los efectos secundarios relacionados
con la nutrición que se padecen con mayor frecuencia son la anorexia, modificaciones en el gusto,
saciedad temprana, náuseas, vómitos, mucositis/esofagitis, diarrea y estreñimiento.
Debido a que los efectos secundarios de la quimioterapia, así como el cáncer mismo, pueden afectar
en gran medida el estado de nutrición, los prestadores de atención de la salud necesitan anticiparse
y educar al paciente sobre posibles complicaciones [4] en un intento por evitar la desnutrición y la pérdida
de peso.
La malnutrición y la pérdida de peso pueden afectar la capacidad de un paciente para recuperar la salud
y recuentos sanguíneos aceptables entre los ciclos de quimioterapia; esto afecta de manera directa
la capacidad del paciente para mantener un programa de tratamiento, lo cual es importante a fin de lograr
un desenlace satisfactorio.
El soporte nutricional o los suplementos con alto contenido de calorías y proteínas pueden utilizarse
en un intento por mantener la ingesta adecuada de calorías y nutrientes.


Radioterapia

El soporte nutricional durante la radioterapia es vital. El efecto de la radioterapia en tejido sano en el ámbito del tratamiento puede producir cambios en la función fisiológica normal que, finalmente, puede desmejorar el estado de nutrición del paciente al interferir con la ingestión, la digestión o la absorción de nutrientes.
Los efectos secundarios de la radioterapia dependen de la zona irradiada, la dosis total, el fraccionamiento, la duración y el volumen irradiado. La mayoría de los efectos secundarios son agudos, comienzan en torno
a la segunda o la tercera semana de tratamiento y disminuyen 2 o 3 semanas después de que
se ha completado la radioterapia. Algunos efectos secundarios pueden ser crónicos y continuar o tener
lugar después de la finalización del tratamiento. [5] Se ha señalado que los antioxidantes podrían reducir
la letalidad relacionada con las radiaciones ionizantes cuando su administración se inicia poco después
de la exposición. Sin embargo, la definición de la oportunidad del inicio de esta profilaxis puede resultar compleja, en especial por las demoras que pueden ocurrir entre el comienzo de la administración
de los antioxidantes y la fase prodómica de los síndromes por radiación.
De acuerdo con los expertos, las células de los animales tratados con antioxidantes (L-selenio-metionina, ascorbato de sodio, N-acetil cisteína, ácido alfa lipoico, succinato de alfa tocoferol y coenzima Q10)
se caracterizaban por menores niveles de ROS. Agregan que cerca de las dos terceras partes
de las lesiones producidas por las radiaciones ionizantes se deben a la acción de los radicales libres.
Los distintos antioxidantes seleccionados actúan mediante mecanismos individualmente diferentes,
con afinidades distintivas para varios radicales libres.(6)
Las personas que reciben radioterapia en cualquier parte del sistema gastrointestinal son más susceptibles a efectos secundarios relacionados con la nutrición.[7]
Los pacientes que enfrentan el mayor riesgo de presentar efectos secundarios relacionados con la nutrición son aquellos cuyos cánceres afectan el tracto aerodigestivo, incluida la cabeza y el cuello, los pulmones,
el esófago, el cuello uterino, el útero, el colon, el recto y el páncreas.
Los pacientes que mantienen buena nutrición tienen mayores probabilidades de tolerar los efectos secundarios del tratamiento. Las calorías y las proteínas adecuadas pueden contribuir a mantener
la fortaleza del paciente y evitar el catabolismo adicional de tejidos del cuerpo. Las personas
que no consumen calorías y proteínas adecuadas utilizan los nutrientes almacenados como una fuente
de energía, la cual produce el desgaste proteico y la pérdida de peso adicional.
La irradiación torácica puede relacionarse con la esofagitis, la disfagia o el reflujo esofágico. La diarrea,
las náuseas, los vómitos, la enteritis y la malabsorción de nutrientes constituyen posibles efectos secundarios de la radiación pélvica o abdominal.[8]
Muchos pacientes sometidos a radioterapia se benefician con suplementos nutricionales entre las comidas.[9] Se indica un soporte nutricional intensivo cuando la ingesta oral no logra mantener el peso
de una persona.


Inmunoterapia

Los anticuerpos monoclonales y el factor estimulante de colonia de granulocitos y macrófagos,
un tratamiento muy común utilizado para aumentar la producción de glóbulos blancos, utilizados
para bloquear los receptores de las células del cáncer para factores que estimulan el crecimiento,
pueden provocar una cascada de síntomas; no obstante, los síntomas que seguramente impactarán
en el estado de nutrición son la fiebre, las náuseas, los vómitos y la diarrea. [1]
Si se ignoran estos síntomas puede resultar en pérdida de peso gradual o drástica (según la gravedad
de los síntomas), lo cual puede producir desnutrición. La desnutrición complica el proceso previsto
de curación y recuperación.


Bibliografía

1. American Cancer Society Web Site. Atlanta, Ga: American Cancer Society, 2009. Available online. Last accessed
May 26, 2010.
2. McGuire M: Nutritional care of surgical oncology patients. Semin Oncol Nurs 16 (2): 128-34, 2000. [PUBMED Abstract]
3. Laurell G, Kraepelien T, Mavroidis P, et al.: Stricture of the proximal esophagus in head and neck carcinoma patients
after radiotherapy. Cancer 97 (7): 1693-700, 2003. [PUBMED Abstract]
4. Fishman M, Mrozek-Orlowski M, eds.: Cancer Chemotherapy Guidelines and Recommendations for Practice. 2nd ed. Pittsburgh, Pa: Oncology Nursing Press, 1999.
5. Donaldson SS: Nutritional consequences of radiotherapy. Cancer Res 37 (7 Pt 2): 2407-13, 1977. [PUBMED Abstract]
6. Brown SL, Kolozsvary A, Kim JH El suplemento con antioxidantes puede mitigar los efectos de las radiaciones cuando
la profilaxis se inicia a las 24 h Radiation Research 173(4):462-468 Abr, 2010 aSNC
7. Unsal D, Mentes B, Akmansu M, et al.: Evaluation of nutritional status in cancer patients receiving radiotherapy:
a prospective study. Am J Clin Oncol 29 (2): 183-8, 2006. [PUBMED Abstract]
8. Polisena CG: Nutrition concerns with the radiation therapy patient. In: McCallum PD, Polisena CG, eds.: The Clinical
Guide to Oncology Nutrition. Chicago, Ill: The American Dietetic Association, 2000, pp 70-8.
9. McCarthy D, Weihofen D: The effect of nutritional supplements on food intake in patients undergoing radiotherapy.
Oncol Nurs Forum 26 (5): 897-900, 1999. [PUBMED Abstract]


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